Bioetanol con coherencia energética: El futuro del campo colombiano
Colombia produce uno de los biocombustibles más limpios del planeta a partir de la caña de azúcar, logrando reducir en un 74% las emisiones de CO2 en comparación con la gasolina. Esta industria, con más de un siglo y medio de historia, es hoy el motor de desarrollo de nuestra región, sustentando a más de 286.000 familias.
El desafío de la producción nacional
A pesar de los logros en sostenibilidad, el bioetanol nacional enfrenta un cuello de botella crítico. Con inventarios acumulados de 45 millones de litros, la industria se ve amenazada por reglas de abastecimiento que favorecen el producto importado sobre el local, poniendo en riesgo la estabilidad de siete plantas en el suroccidente del país y el Meta.
En departamentos como el Cauca, esta actividad es vital: representa hasta el 72% del recaudo municipal en varias localidades del norte del departamento. No se trata solo de energía; es una estructura productiva que financia municipios, sostiene comunidades y aporta estabilidad en territorios complejos.
La solución requiere coherencia. Es necesario ordenar el abastecimiento para que la producción nacional participe de manera efectiva, asegurando que la transición hacia energías limpias no erosione el empleo formal y la paz territorial que tanto ha costado construir.
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